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ESPECIALISTAS SOSTIENEN QUE EL ABORDAJE DEBE SER PREVENTIVO
Violencia en las aulas: ¿algo se está haciendo?
Cuando existe un episodio de violencia en algún establecimiento educativo las autoridades entran en apuro por demostrar “que algo se está haciendo” y recurren a las más variadas opciones. La más frecuente de buscar el “chivo expiatorio” y expulsarlo, está la de consultar profesionales, hacer talleres, lanzar algún programa que promete “desterrar la violencia” y en algunos países hasta colocar detectores de armas y policías armados en las escuelas, sostiene el doctor Daniel Martínez Zampa, quien es abogado, mediador y magíster en resolución de conflictos. Para el especialista que conduce el Equipo Interdisciplinario Centro de Abordaje de Conflictos (ELCAME) es necesario “incorporar detectores de problemas, no de armas”, señaló, remarcando que ninguna de las acciones que se realizan tras los problemas han probado su eficacia, excepto porque de ese modo se lleva cierta tranquilidad de que “algo se hizo”, dijo. Según reveló el doctor Martínez Zampa, el tema de la violencia en las aulas es mucho más complejo. Cuando ocurre un hecho calificado de “violento” en la escuela, éste generalmente tuvo su historia previa, en un problema que comenzó, fue dando señales y nadie las advirtió hasta que pasó algo calificado como “grave”. En ocasiones actitudes de los adultos ayudaron a reafirmar el círculo. Una vez que esto ocurre se busca juzgar al mismo con el último tramo de la situación, “es como pretender entender una película viendo los últimos cinco minutos”. “Entender lo que pasó no es igual a “justificar” la conducta, pero sí nos sirve para contextualizarla y buscar caminos que nos permitan encontrar vías adecuadas para que con la sanción el autor reflexione sobre la misma, repare el daño y no la repita” sostiene el magíster en resolución de conflictos. En un pormenorizado análisis el profesional remarca que “tal como lo dice Julio Werthein se requiere trabajar en las instituciones educativas con herramientas para detectar y abordar lo problemas a tiempo” y agregó “también se requiere comprender que la violencia es un comportamiento inadecuado en orden al logro de un objetivo común buscado por todo individuo: pertenecer, participar, ser valorado y lograr estima personal, que en ocasiones el castigo, la censura o el propio comportamiento del adulto termina reforzando el círculo de la misma”. Las instituciones Los especialistas coinciden en señalar que se debe trabajar sobre la convivencia y el clima que se vive en las instituciones, con la participación de todos los actores incluidos, incluso los padres, de modo tal de hacer un amplio abordaje de las circunstancias que rodean los hechos. En este sentido en el ámbito de Chubut se lleva adelante un programa de mediación escolar que atiende en las situaciones de las diversas escuelas de la provincia, y actualmente se está trabajando desde las supervisiones de nivel de cada localidad a fin de alcanzar estrategias que permitan un accionar efectivo y eficiente en la prevención de la violencia y la resolución de conflictos. Las circunstancias requieren tomar conciencia que la convivencia genera conflictos y tensión y que el “grado de salud de las instituciones no está dado por la ausencia de los conflictos, sino por la forma en que cada institución los afronta y en el mejor de los casos cómo puede darles solución. Esto es prevención”, refieren los mediadores. La mediación En algunos casos, se presenta a la Mediación Educativa como una salida mágica a estos temas. Pero la mediación y la negociación son sólo herramientas dentro de un paquete más amplio que puede ayudar a prevenir, afrontar, canalizar y dar solución a los conflictos, asegura el doctor Martínez Zampa. La mediación educativa, no se agota en formar alumnos mediadores, sino que implica un trabajo más profundo con todos los actores institucionales, reflexionando acerca de qué se hace con el conflicto en la institución, qué actitudes predominan, y dar herramientas no sólo de mediación sino también de negociación para autogestionar los conflictos y dentro de un proyecto institucional que debe prever claramente los límites de lo “negociable” y lo “no negociable”, los procedimientos de gestión de conflictos entre adultos, alumnos y adultos y alumnos, la inserción de las instancias de negociación y mediación dentro del acuerdo de convivencia institucional y la legislación. “El desafío es grande y el camino posible, queda la voluntad de transitarlo, de aunar los esfuerzos que aisladamente muchos docentes vienen haciendo diariamente y de apoyarlo desde las autoridades” sentencia el doctor Daniel Martínez Zampa.
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