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HAY UNA GENERACIÓN DE NIÑOS QUE TIENEN DESDIBUJADOS LOS VALORES DEL TRABAJO
La falta de oportunidades y la rotura de lazos familiares impactan en los jóvenes



2012-07-16 00:53:49
Para entender a fondo la problemática de los jóvenes en riesgo que comienzan a edad muy temprana sus conflictos con la ley, es necesario saber que la mayoría de los chicos entre 12 y 18 años que delinquen tienen desórdenes  graves en la familia, desde el divorcio de los padres hasta caso de violencia entre los miembros de la misma; además se detecta una muy alta inasistencia a los establecimientos escolares; no vislumbran perspectivas a futuro, es decir que viven el día como si fuera el último. Además, se presentan como chicos politóxicos y el valor del trabajo está desdibujado.
Gerardo Alberto Castillo hace más de siete años que trabaja “en la trinchera”, es decir ayudando de primera mano a los niños que, a pesar de su juventud, empiezan a tejer un vínculo por demás complicado con la delincuencia. Sin embargo, tal como él asegura, son un puñado de jóvenes quienes tropiezan azarosamente con este problema. Por el contrario, la mayoría de ellos son empujados por el contexto social, la falta de trabajo estable en el hogar, a cometer ilícitos desde la niñez.
No obstante, Castillo tiene una mirada crítica del asunto y él tiene argumentos de peso que dan cuenta que hay que trabajar en el seno familiar, aún más que en ayudar a los pibes y pibas a conseguir empleo. “Es muy común escuchar, más en estos días, que los chicos de 18 años necesitan un trabajo. El trabajo te ayuda, es cierto: te hace mejor persona, te estabiliza en la parte emocional, te mantiene ocupado, te ordena. Pero hay situaciones que el trabajo no va a resolver. Por eso mismo digo que los problemas hay que atacarlos de raíz, y no esperar hasta que crezcan las ramas”, indicó el funcionario del programa Libertad Asistida.
 
La casa, el barrio, la sociedad
 
Es muy poco común que los niños que tienen un hogar fuertemente constituido, que asistan al colegio, que no tengan necesidades económicas, cometan ilícitos. No obstante, hay casos en donde los menos precavidos se juntan con grupos en donde los robos son más frecuentes y ahí, son utilizados por los más grandes para realizar estos actos contra la propiedad.
Aunque, paradójicamente, esto no es lo más grave. Lo más preocupante es si estos niños son inducidos a consumir sustancias tóxicas. “A veces tengo casos en donde me dicen ´mi esposa nunca fue ladrona, yo nunca robe, ¿por qué tengo a mi hijo ladrón?´. Lo que sucede es que no todo pasa por la delincuencia, sino que a veces lo hacen por llamar la atención, por integrarse a otros grupos. Lo más probable es que estos padres, si el chico tiene voluntad, salgan adelante. Pero la cosa no es tan sencilla si ya se volvió adicto a las drogas”, relató Castillo.
 
La familia y la escuela
 
La mayoría de los jóvenes judicializados presentan algunas características en conjunto que son preocupantes. En primer lugar, han dejado el colegio, entre el primer y segundo año del secundario. Además, los docentes muchas veces no están capacitados para abordar a niños que tienen una historia densa, conflictiva, que no interactúa en la clase de la misma manera que los demás estudiantes y que no tienen las mismas inquietudes ni intereses.
En parte, esto es así porque los lazos familiares están rotos, comenzando desde el hecho que los padres de estos niños problemáticos, se han divorciado.
Sin embargo, lo más preocupante es que la violencia en la cual está inserto el niño desde el seno familiar es alta. En ocasiones, los abuelos no son respetados, existe violencia de género, hay casos donde los hijos –generalmente cuando están bajo los efectos de la droga- golpean a sus padres.
Lamentablemente, también se registran elevados casos de abusos sexuales.
“Los vínculos están rotos. Los padres también cargan con una historia. Muy pocos pueden pagar un psicólogo, o ingresan a instituciones espirituales donde los ayudan. Por otra parte, un padre que no puede mantener a la familia, que se lleva mal con los hijos, está frustrado y no te puede ayudar. Hay padres que por ahí te tiran los guantes mucho más rápido de lo que deberían. Además, los chicos de 18 años, tienen un hijo y ya se están divorciando también”, explicó el especialista.
 
Violencia y trabajo
 
En este desgarrador contexto en el que viven los adultos del mañana, en donde hay varias generaciones a las cuales el sistema económico no supo darles un trabajo digno y así alivianar las expectativas que fueron deteriorándose, los valores sociales se han corrompido. Es notable, por ejemplo, que los muchachos y muchachas, denominan “salir a trabajar” cuando se organizan para robar.
Así, cuando los golpes y abusos son cosa del día a día, no debe extrañarnos, entonces, que los delincuentes sean tan violentos con sus víctimas. “La violencia no para de crecer. Está llegando hasta un nivel que nunca imaginamos. Cada vez que una sociedad lo mira por las noticias, lo asume, se va naturalizando. Y así, cada uno se preocupa más porque no le pase que por ayudar”, sostuvo Castillo quien agregó: “Antes existía el robo y no se usaba tanto la parte física. Hoy un jovencito de 9 años te pone una pistola en la cabeza y te gatilla. Eso es parte de una historia de vida que fueron consumiendo violencia en el hogar, violencia en la sociedad, porque las persona están vulnerables. Incluso, por momentos parecería que la violencia es parte del trabajo que ellos tienen que hacer”
 
Se puede
 
Por último, Castillo reconoció que hay muchas Organizaciones No Gubernamentales, Instituciones, “gente que trabaja en silencio” que tiene buenos resultados. Al consultarle, el funcionario respondió que no alcanza con llevar un mensaje, sino que “es necesario actuar en la transmisión de valores, trabajar con padres, abuelos y hermanos y recomponer el seno familiar”.
Si bien muchos de los muchachos y muchachas que pasan por el Centro de Libertad Asistida, lamentablemente en pocos años terminan presos o incluso fallecen en altercados policiales o entre las mismas bandas, lo cierto es que según Castillo, “si uno realmente quiere salir adelante, se puede”.
 





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